Crónica de la Semana de Nazaret
realizada en la finca La Madera
en el pueblo de Parapara en el Estado Guárico
del 15 al 18 de Diciembre del 2013
Por:
Bryan (Participante)
“Semana
de Nazaret” Ese fue el nombre que habían escogido quienes
organizaron esta semana de convivencia. Y es que, eso era exactamente
lo que quiso ser y lo que realmente fue a mi parecer ese espacio.
Las personas anfitrionas de esta semana son integrantes de la Familia
Espiritual de Carlos de Foucauld en Venezuela (Fraternidad Secular
Carlos de Foucauld y los Hermanitos del Evangelio). Nazaret es la
experiencia medular de esta familia, y ella, sabiendo la potencia
liberadora de esa experiencia la comparte con todas aquellas personas
que deseen profundizar en el misterio que encierra dicha experiencia.
En
el centro de aquello que se llama Nazaret, se encuentra lo que la
fundamenta, la vida oculta de Jesús el pobre carpintero que nació y
vivió pobre, que fue preso, torturado y asesinado por el solo hecho
de asumir su verdadera personalidad, el ser el hijo de Dios y
anunciar su mensaje de liberación y, puesta en práctica del reino.
Carlos de Foucauld centró su vida en ese aspecto y de ella brotó
una nueva espiritualidad, una nueva forma de seguir a Jesús en el
seno de la Iglesia Católica pero, abierta a todos los hombres y
mujeres de buena voluntad.
“Dios
me ha hecho
encontrar lo que estaba
buscando:
la imitación de
lo que fue la
vida de Nuestro
Señor
Jesús en el
mismo
Nazaret...”
Carlos
de Foucauld
De
esta escuela de vida que representa Nazaret se alimentan día tras
día muchos hombres y mujeres de la prenombrada Familia Espiritual
de Carlos de Foucauld y con ellos y ellas, todas aquellas personas
que se acercan a esta experiencia. La semana de Nazaret tiene su
origen aquí en Venezuela en la localidad de Bojó estado Lara. Desde
Hace 14 años los Hermanitos del Evangelio propician durante el mes
de agosto especialmente este tipo de encuentros en el cual se
alternan espacios de oración, reflexión bíblica, trabajo manual y
espacios de silencio y oración personal.
De
un encuentro previo a este, surgió la idea de vivir esta experiencia
en otro lugar de Venezuela de manera tal que, las Semanas de Nazaret
se experimentaran en otros espacios, aportando novedad y dinamismo en
espacio y tiempo a esta forma de acercarse a Jesús en Nazaret. De
esta forma con el apoyo del Hermano José, hermano del
Evangelio, Alfredo, su esposa Omaira, sus hijos e hijas
(Quienes fueron maravillosamente la familia anfitriona ya que, la
finca La Madera les pertenece) y Elena de la Fraternidad
Secular se llevó acabo esta semana.
El
resto de las personas que participamos, algunas pertenecen a la
Fraternidad Secular, otras son amigos y amigas de la familia que nos acogió,
y otras invitadas especiales a quienes la experiencia les fue
completamente novedosa. Las experiencias de vidas de cada una de las
personas que participamos eran muy variadas ya que había personas
solteras, jóvenes, adultas mayores, madres y padres de familia y
matrimonios que hacen camino en la fraternidad.
De
igual manera los campos de acciones de cada una de ellas aportaron
miradas distintas y de aproximaciones a la realidad de forma
distintas ya que desde el campo de la inserción popular, la
política, la educación, los derechos humanos, el cuidado del hogar,
la vida estudiantil, el contacto con poblaciones indígenas, la
salud, el contacto con los trabajadores y las trabajadoras y el
trabajo en el campo dieron la oportunidad de enriquecer el diálogo y
la mirada en conjunto de la realidad.
Si
hubo un participante de especial mención ese es Patricio, hermanito del Evangelio, de origen francés, que para la fecha se
encontraba en Venezuela visitando y compartiendo con sus hermanos y
hermanas de la Familia de Carlos de Foucauld en Venezuela.
Patricio
actualmente lleva 25 años viviendo en Cochabamba en Bolivia, ahí
trabaja como vendedor de yogurt casero en el mercado, anteriormente
había vivido 15 años en Irán. Su presencia en este encuentro fue
de mucha alegría. Él se sintió muy feliz de haber vivido la
experiencia de la Semana de Nazaret ya que, según nos contó tenía
14 años queriendo saber en qué consistía dicha semana.
Por
todo esto y sin pretensión de totalizar la experiencia desde mi
mirada en este escrito deseo contarles lo que fue esta semana de
Nazaret para mí. Para ello compartiré un pequeño diario que tome
para este fin, y me apoyaré en el registro fotográfico que hicieron
Williams y Mayela de Valencia. Espero le sepa ilustrar.
DÍA 1 (Domingo 15: La Alegría del Encuentro)
Una vez reunidos y reunidas en el espacio común, con un canto se inició la reunión a las 9 pm. Alfredo dio la bienvenida, se podía notar la alegría en su rostro. Luego Joseíto se presentó, nos contó que nació en Francia, tiene más de 37 años viviendo en Venezuela, trabajó con los indígenas Yekuana en el estado Bolívar, cuando llegó a Venezuela, posteriormente estuvo en Portuguesa. Acompaña junto con otros hermanos del Evangelio procesos de organización campesina y de producción en Sanare, al mismo tiempo que hace camino espiritual con las personas que hacen vida en esa comunidad.
De este modo se fueron presentando cada uno y cada una de la fraternidad, amigos y amigas de ella y los hermanitos del Evangelio. Luego se dieron las instrucciones de lo que iba a ser la Semana de Nazaret. Los temas medulares de estos dos días de Nazaret girarán en torno al misterio de Nazaret, la familia, el trabajo manual y el desierto como experiencia de encuentro personal con Dios.
Como
era de esperarse Alfredo, su hijo e hija y su esposa hicieron muy
presente la memoria pascual de Jesús Silva hermanito del Evangelio
quien entregó su vida al servicio de quien le necesitó y al
acompañamiento paterno de hombres y mujeres que así lo requerían
en compañía de Elena. Sin duda hoy día su hijo y sus
nietos, porque eso es lo que eran para Jesús, rinden el mejor de los
tributos que es el no postergarlo al olvido sino, tenerlo presente y
demostrar con palabras y obras lo aprendido.
De igual forma se hizo presente de una manera muy significativa el hermano José Álvarez, hermanito del Evangelio, quien compartió por varios años en Venezuela y hoy día quienes lo conocieron lo evocan leyendo sus poemas.
Se dio el reparto de tareas y con un canto y la oración del abandono del hermano Carlos nos concluimos la jornada. La levantada sería a las 5:00 am algunas personas dormimos en carpas, otras en hamacas, otras en cama.
DÍA 2 (Lunes 16: ¡Jesús, muéstranos al Padre!)
Desde
las 4:00 am ya se encontraban los Hermanos del Evangelio y el P.
Didier preparándose para la jornada del día, poco a poco el
resto se incorporó del sueño profundo, se alistaron, la comisión
del desayuno empezó a preparar el mismo. De este día puedo resaltar
entre tantas cosas el hecho de que, Patricio realizo un inducción
práctica y teórica de cómo realizar arepas, con gran facilidad y
rápidamente aprendió las lecciones y preparó unas arepas (40
aproximadamente). Debo decir que esas arepas sabían a gloria.
Mientras esto ocurría se podía ver al hermano José sentado frente al firmamento en estado de recogimiento, seguramente preparando la jornada, orando o que se yo, lo cierto es que su estado invitaba a ir preparando el terreno a lo que sería la jornada.
Comenzamos la oración a eso de las 7 de la mañana. Comenzamos con un canto, luego con la invocación al Espíritu Santo, rezamos algunos de los salmos, haciendo énfasis de las frases que más nos resonó a cada uno y a cada una. Elena leyó un pasaje del Evangelio, Jn 14, 1-20. Posteriormente el hermano José compartió una reflexión en torno al pasaje del Evangelio, algunas otras personas también compartieron las suyas. Las ideas centrales de la reflexión estaban orientadas a identificar a Dios como todo aquello que Él quiso revelarnos en Jesús. De esta forma advertíamos lo que sería la tarde del día de hoy: Jesús que vivió en Nazaret versus forma de comunicarse con su Padre y referirse a Él.
Inmediatamente pasamos al desayuno, las personas responsables hicieron unas arepas con la ayuda del experto en arepas Patricio, acompañadas de vegetales cocidos, queso, café y un rico jugo de frutas estilo coctel. En un ambiente de fraterno compartir se realizó la sobremesa. Una vez recogida la mesa cada grupo se dirigió a realizar sus actividades manuales, las cuales consistieron en la preparación del almuerzo, la pesca de cachamas, haciéndole asistencia a la siembra de limones, otros nos dedicamos a sacrificar un becerro que estaba herido y por tal motivo hubo que sacrificarlo. Otras personas se dedicaron a la lectura orante, y al registro de la experiencia.
Luego del trabajo, naturalmente compartimos el almuerzo. Era como estar en casa.
En la tarde Elena nos presentó de forma panorámica el modo de orar de Jesús con énfasis en las bendiciones constantes a Dios que Jesús solía proferir, así como la manera familiar, sencilla y profunda de relacionarse con él. Para esto nos paseamos al menos por once pasajes del Evangelio que dan fe de esta forma humana de relación que el siendo hombre tenía con su Dios. Otro aspecto de Jesús compartido por Elena fue el contexto de vida cotidiana en el cual Jesús desarrolló su vida tanto privada, pública y de oración. Para esto se apoyó de una manera muy fresca en la aproximación histórica que José Antonio Pagola nos ofrece en su libro "Jesús, Una Aproximación Histórica". En este momento de reflexión fue significativa la reflexión posterior a la lectura de Jn 1, 1-13 en la cual se profundizó en la cuestión de que Dios era Jesús, es decir todo lo que Jesús dijo, hizo y testimonió eso es exactamente lo que Dios es ya que, nos muestra al padre y el Padre se revela en él.
Luego hubo un espacio de oración personal en el que dos interrogantes orientaron este espacio individual. La primera era preguntarnos que era orar para cada uno y cada una de nosotras y como lo hacíamos. La segunda era identificar una de las oraciones de Jesús que más nos tocara y compartirla, finalmente componer una oración, acción de gracias o algo por el estilo para luego ser compartido en la plenaria. Luego de esto compartimos en plenaria el resultado y lo experimentado en el momento de oración personal en el marco de una celebración de la palabra. Finalmente compartimos la cena, realizamos una evaluación del día y nos fuimos a descansar.
DÍA 3 (Martes 17: Familia)
Muy temprano a las 6:20 am comenzamos el día con la oración en común en la cual nos introdujimos en el tema a ser trabajo durante el día, el tema de la familia. Dicho tema fue introducido y acompañado por Rebeca integrante de la Fraternidad Secular de Barquisimeto. Este tema produjo un intercambio de pareceres muy interesante ya que el grupo al ser heterogéneo cada cual dio su punto de vista como un aporte distinto y claro. La idea que quedó abierta durante la mañana fue la de la importancia de reconocer el manto de valores que encontramos en las familias más allá de su composición.
Luego cada quien se fue a realizar los trabajos manuales, unas se fueron a seguir atendiendo a los limones, otros a cocinar, otros a hacer el aseo de la casa y otros a las conversaciones informales y de sobremesa que resultan fuertemente formativas y espacios necesarios para el reconocimiento del otro y de la otra como compañeros y compañeras de camino.
Luego nos reunimos para el almuerzo realizado con mucho cariño por las compañeras dedicadas a eso; el almuerzo consistió en una rica sopa de la carne de la mauta sacrificada el lunes día 16. Luego mientras unos se tomaban un merecido descanso, otros aprovechamos y nos fuimos al río en donde se dio la oportunidad de compartir, y darse a conocer un poco mejor y conocer al resto quienes no se conocían.
En la tarde se retomó el tema del día sobre la familia. Rebeca compartió algunas de sus reflexiones, luego en base a ellas se estableció un diálogo muy respetuoso y fraterno en el cual se ratificó la intuición de la mañana, sobre que lo fundamental son las actitudes de amor, respeto y reconocimiento de las personas en el centro de la familia.
Posterior a este diálogo cada participante dedicó un espacio personal a pensar sobre si había o no algunas incoherencias en sus vidas y en el seguimiento de Jesús, así como a identificar que aspecto de su vida debe mejorar para llegar a vivir Nazaret.
Y a eso de las 6:30 aproximadamente de la tarde, nos reunimos entorno a la mesa y el pesebre para realizar la celebración comunitaria de la eucaristía, la cual estuvo animada por Didier; en ella con las palabras de Juan recordamos la escena en la cual Jesús desde la cruz se dirige a su madre y al discípulo amado y a ambos les invita a cuidarse y a quererse mutuamente como madre e hijo, como familia, de igual forma nos adentramos al misterio del amor con las palabras de Pablo a los Corintios sobre el amor como principio y fundamento de toda acción de un cristiano y una cristiana.
En este marco cada persona compartió sus respuestas a las preguntas meditadas en espacios personales como lo había sugerido Rebeca en la tarde sobre las posibles incoherencias personales. Este espacio fue muy rico, algunas personas se conmovieron, otras manifestamos algunas fallas en la amistad, en fin expusimos lo que nos convierte en seres humanos sintientes.
Luego cada quien en el momento del ofertorio ofrendamos símbolos que manifestaban según nuestras percepciones, algún aspecto de la vivencias de esta semana de Nazaret. Luego pasamos a la oración eucarística en donde el pan hecho por Williams y el vino nos unió como hermanos y hermanas en la fe que buscamos en compañía de Jesús a Dios.
Luego de la cena, comenzamos el momento del Desierto. Bajo la luna y el cielo estrellado en compañía de Didier y caminando por las colinitas en donde está la siembra de limones, nos introdujo una vez más en uno de los aspectos de la vida del Pueblo de Dios, de Jesús y la de Carlos de Foucauld; el Desierto. Caminando colectivamente recordamos algunas de las dificultades que el Pueblo Judío experimentó durante el éxodo. Desde esa experiencia se iluminó un poco lo que debería representar en nosotros la experiencia del desierto (Búsqueda de Dios en medio de nuestras dificultades) el cual se debió cumplir en silencio.
DÍA 4 (Miércoles 18: Del Desierto a la vida corriente)
De mañana nuevamente nos reunimos para la oración matutina y dar continuidad al Desierto; cantando la canción el Pueblo de Dios, recorrimos la memoria del pueblo de Israel por el desierto a través del rezo de los salmos, luego una vez más y con el sol y los gritos de los araguatos de fondo Didier fue paseando por cada uno de los episodios por los cuales atravesó el Pueblo de Israel; luego nos adentramos en la experiencia desértica de Jesús, en ella encontramos la necesidad del Desierto como espacio de encuentro y de revisión de vida, así como de preparación para los proyectos y planes a los cuales cada quien nos sentimos llamados y llamadas a realizar.
Con el sol en pleno esplendor cada persona dedicó un tiempo personal al Desierto. Almorzamos unas ricas hallacas, ensalada, y otros acompañantes más para luego prepararnos para el retorno.
Regreso a nuestras realidades.
No nos podíamos ir sin antes realizar una pequeña evaluación de la experiencia. Lo primero que me pareció que se resaltó y era coincidente fue el hecho de que quienes participamos en la experiencia sentíamos una necesidad de encuentro, oración, silencio y compartir, esta necesidad estaba concientizada por algunos y algunas, otras personas la descubrieron ya estando en el lugar, pero el hecho de que existiese esa necesidad hizo que entráramos en una especie de armonía colectiva.
Otro hecho fue el que, siendo esta la primera vez que la Semana de Nazaret se realizaba en otro espacio, tiempo y ambiente distinto al habitual que era en Bojo, con el plus de que la mayoría de quienes estuvimos desconocíamos las semanas precedentes, hizo de esta experiencia algo novedoso y me parece que arrojando resultados cualitativos positivos. Finalmente intuyo que esta Semana de Nazaret dejó una huella importante en el Espíritu de quienes estuvimos y que esa huella dará frutos abundantes en senderos no conocidos.
DÍA 1 (Domingo 15: La Alegría del Encuentro)
Una vez reunidos y reunidas en el espacio común, con un canto se inició la reunión a las 9 pm. Alfredo dio la bienvenida, se podía notar la alegría en su rostro. Luego Joseíto se presentó, nos contó que nació en Francia, tiene más de 37 años viviendo en Venezuela, trabajó con los indígenas Yekuana en el estado Bolívar, cuando llegó a Venezuela, posteriormente estuvo en Portuguesa. Acompaña junto con otros hermanos del Evangelio procesos de organización campesina y de producción en Sanare, al mismo tiempo que hace camino espiritual con las personas que hacen vida en esa comunidad.
De este modo se fueron presentando cada uno y cada una de la fraternidad, amigos y amigas de ella y los hermanitos del Evangelio. Luego se dieron las instrucciones de lo que iba a ser la Semana de Nazaret. Los temas medulares de estos dos días de Nazaret girarán en torno al misterio de Nazaret, la familia, el trabajo manual y el desierto como experiencia de encuentro personal con Dios.
De igual forma se hizo presente de una manera muy significativa el hermano José Álvarez, hermanito del Evangelio, quien compartió por varios años en Venezuela y hoy día quienes lo conocieron lo evocan leyendo sus poemas.
Se dio el reparto de tareas y con un canto y la oración del abandono del hermano Carlos nos concluimos la jornada. La levantada sería a las 5:00 am algunas personas dormimos en carpas, otras en hamacas, otras en cama.
DÍA 2 (Lunes 16: ¡Jesús, muéstranos al Padre!)
Mientras esto ocurría se podía ver al hermano José sentado frente al firmamento en estado de recogimiento, seguramente preparando la jornada, orando o que se yo, lo cierto es que su estado invitaba a ir preparando el terreno a lo que sería la jornada.
Comenzamos la oración a eso de las 7 de la mañana. Comenzamos con un canto, luego con la invocación al Espíritu Santo, rezamos algunos de los salmos, haciendo énfasis de las frases que más nos resonó a cada uno y a cada una. Elena leyó un pasaje del Evangelio, Jn 14, 1-20. Posteriormente el hermano José compartió una reflexión en torno al pasaje del Evangelio, algunas otras personas también compartieron las suyas. Las ideas centrales de la reflexión estaban orientadas a identificar a Dios como todo aquello que Él quiso revelarnos en Jesús. De esta forma advertíamos lo que sería la tarde del día de hoy: Jesús que vivió en Nazaret versus forma de comunicarse con su Padre y referirse a Él.
Inmediatamente pasamos al desayuno, las personas responsables hicieron unas arepas con la ayuda del experto en arepas Patricio, acompañadas de vegetales cocidos, queso, café y un rico jugo de frutas estilo coctel. En un ambiente de fraterno compartir se realizó la sobremesa. Una vez recogida la mesa cada grupo se dirigió a realizar sus actividades manuales, las cuales consistieron en la preparación del almuerzo, la pesca de cachamas, haciéndole asistencia a la siembra de limones, otros nos dedicamos a sacrificar un becerro que estaba herido y por tal motivo hubo que sacrificarlo. Otras personas se dedicaron a la lectura orante, y al registro de la experiencia.
Luego del trabajo, naturalmente compartimos el almuerzo. Era como estar en casa.
En la tarde Elena nos presentó de forma panorámica el modo de orar de Jesús con énfasis en las bendiciones constantes a Dios que Jesús solía proferir, así como la manera familiar, sencilla y profunda de relacionarse con él. Para esto nos paseamos al menos por once pasajes del Evangelio que dan fe de esta forma humana de relación que el siendo hombre tenía con su Dios. Otro aspecto de Jesús compartido por Elena fue el contexto de vida cotidiana en el cual Jesús desarrolló su vida tanto privada, pública y de oración. Para esto se apoyó de una manera muy fresca en la aproximación histórica que José Antonio Pagola nos ofrece en su libro "Jesús, Una Aproximación Histórica". En este momento de reflexión fue significativa la reflexión posterior a la lectura de Jn 1, 1-13 en la cual se profundizó en la cuestión de que Dios era Jesús, es decir todo lo que Jesús dijo, hizo y testimonió eso es exactamente lo que Dios es ya que, nos muestra al padre y el Padre se revela en él.
Luego hubo un espacio de oración personal en el que dos interrogantes orientaron este espacio individual. La primera era preguntarnos que era orar para cada uno y cada una de nosotras y como lo hacíamos. La segunda era identificar una de las oraciones de Jesús que más nos tocara y compartirla, finalmente componer una oración, acción de gracias o algo por el estilo para luego ser compartido en la plenaria. Luego de esto compartimos en plenaria el resultado y lo experimentado en el momento de oración personal en el marco de una celebración de la palabra. Finalmente compartimos la cena, realizamos una evaluación del día y nos fuimos a descansar.
DÍA 3 (Martes 17: Familia)
Muy temprano a las 6:20 am comenzamos el día con la oración en común en la cual nos introdujimos en el tema a ser trabajo durante el día, el tema de la familia. Dicho tema fue introducido y acompañado por Rebeca integrante de la Fraternidad Secular de Barquisimeto. Este tema produjo un intercambio de pareceres muy interesante ya que el grupo al ser heterogéneo cada cual dio su punto de vista como un aporte distinto y claro. La idea que quedó abierta durante la mañana fue la de la importancia de reconocer el manto de valores que encontramos en las familias más allá de su composición.
Luego cada quien se fue a realizar los trabajos manuales, unas se fueron a seguir atendiendo a los limones, otros a cocinar, otros a hacer el aseo de la casa y otros a las conversaciones informales y de sobremesa que resultan fuertemente formativas y espacios necesarios para el reconocimiento del otro y de la otra como compañeros y compañeras de camino.
Luego nos reunimos para el almuerzo realizado con mucho cariño por las compañeras dedicadas a eso; el almuerzo consistió en una rica sopa de la carne de la mauta sacrificada el lunes día 16. Luego mientras unos se tomaban un merecido descanso, otros aprovechamos y nos fuimos al río en donde se dio la oportunidad de compartir, y darse a conocer un poco mejor y conocer al resto quienes no se conocían.
En la tarde se retomó el tema del día sobre la familia. Rebeca compartió algunas de sus reflexiones, luego en base a ellas se estableció un diálogo muy respetuoso y fraterno en el cual se ratificó la intuición de la mañana, sobre que lo fundamental son las actitudes de amor, respeto y reconocimiento de las personas en el centro de la familia.
Posterior a este diálogo cada participante dedicó un espacio personal a pensar sobre si había o no algunas incoherencias en sus vidas y en el seguimiento de Jesús, así como a identificar que aspecto de su vida debe mejorar para llegar a vivir Nazaret.
Y a eso de las 6:30 aproximadamente de la tarde, nos reunimos entorno a la mesa y el pesebre para realizar la celebración comunitaria de la eucaristía, la cual estuvo animada por Didier; en ella con las palabras de Juan recordamos la escena en la cual Jesús desde la cruz se dirige a su madre y al discípulo amado y a ambos les invita a cuidarse y a quererse mutuamente como madre e hijo, como familia, de igual forma nos adentramos al misterio del amor con las palabras de Pablo a los Corintios sobre el amor como principio y fundamento de toda acción de un cristiano y una cristiana.
En este marco cada persona compartió sus respuestas a las preguntas meditadas en espacios personales como lo había sugerido Rebeca en la tarde sobre las posibles incoherencias personales. Este espacio fue muy rico, algunas personas se conmovieron, otras manifestamos algunas fallas en la amistad, en fin expusimos lo que nos convierte en seres humanos sintientes.
Luego cada quien en el momento del ofertorio ofrendamos símbolos que manifestaban según nuestras percepciones, algún aspecto de la vivencias de esta semana de Nazaret. Luego pasamos a la oración eucarística en donde el pan hecho por Williams y el vino nos unió como hermanos y hermanas en la fe que buscamos en compañía de Jesús a Dios.
Luego de la cena, comenzamos el momento del Desierto. Bajo la luna y el cielo estrellado en compañía de Didier y caminando por las colinitas en donde está la siembra de limones, nos introdujo una vez más en uno de los aspectos de la vida del Pueblo de Dios, de Jesús y la de Carlos de Foucauld; el Desierto. Caminando colectivamente recordamos algunas de las dificultades que el Pueblo Judío experimentó durante el éxodo. Desde esa experiencia se iluminó un poco lo que debería representar en nosotros la experiencia del desierto (Búsqueda de Dios en medio de nuestras dificultades) el cual se debió cumplir en silencio.
DÍA 4 (Miércoles 18: Del Desierto a la vida corriente)
De mañana nuevamente nos reunimos para la oración matutina y dar continuidad al Desierto; cantando la canción el Pueblo de Dios, recorrimos la memoria del pueblo de Israel por el desierto a través del rezo de los salmos, luego una vez más y con el sol y los gritos de los araguatos de fondo Didier fue paseando por cada uno de los episodios por los cuales atravesó el Pueblo de Israel; luego nos adentramos en la experiencia desértica de Jesús, en ella encontramos la necesidad del Desierto como espacio de encuentro y de revisión de vida, así como de preparación para los proyectos y planes a los cuales cada quien nos sentimos llamados y llamadas a realizar.
Con el sol en pleno esplendor cada persona dedicó un tiempo personal al Desierto. Almorzamos unas ricas hallacas, ensalada, y otros acompañantes más para luego prepararnos para el retorno.
Regreso a nuestras realidades.
No nos podíamos ir sin antes realizar una pequeña evaluación de la experiencia. Lo primero que me pareció que se resaltó y era coincidente fue el hecho de que quienes participamos en la experiencia sentíamos una necesidad de encuentro, oración, silencio y compartir, esta necesidad estaba concientizada por algunos y algunas, otras personas la descubrieron ya estando en el lugar, pero el hecho de que existiese esa necesidad hizo que entráramos en una especie de armonía colectiva.
Otro hecho fue el que, siendo esta la primera vez que la Semana de Nazaret se realizaba en otro espacio, tiempo y ambiente distinto al habitual que era en Bojo, con el plus de que la mayoría de quienes estuvimos desconocíamos las semanas precedentes, hizo de esta experiencia algo novedoso y me parece que arrojando resultados cualitativos positivos. Finalmente intuyo que esta Semana de Nazaret dejó una huella importante en el Espíritu de quienes estuvimos y que esa huella dará frutos abundantes en senderos no conocidos.


Carlos
de FOUCAULD, Maurice BOUVIER, de la fraternidad sacerdotal y postulador
de la causa, Claude RAULT, el obispo del Sahara, de la diócesis de
Ghardaia, y Xavier GUFFLET, hermano del Evangelio. El tema del encuentro
giraba entorno a la Palabra de Dios en la vida del hermano Carlos, en
su estudio, oración, comentarios, en cómo esa Palabra va haciendo
espacios en su corazón y su alma; la Palabra en nuestras fraternidades,
en la vida diaria y el Nazaret de nuestros cometidos. Valorando
enormemente el trabajo de todos los ponentes, me ayudó de manera
especial la exposición de Xavier entorno a la Visitación y Mateo 25 en
la vida y proceso de Carlos de FOUCAULD. Poder tener en nuestras propias
manos sus papeles, sus notas, sus comentarios, sus estudios, con esa
letra pequeña, elegante, en líneas rectas, aprovechando cualquier trozo
de papel -hasta los sobres de la correspondencia recibida vueltos al
revés- fue emocionante y hasta, diría, una ocasión de comulgar con él.
No me lo esperaba y recibí como un gran regalo de Pascua esta ocasión de
leer directamente sus pensamientos, sentimientos y proyectos.
Acudimos
a Notre Dame de Neiges, con nieve, con un frío intenso, pero
cálidamente acogidos por los monjes trapenses. El prior nos acompañó en
todo momento y se mostró de la familia. Celebramos la eucaristía con la
comunidad, compartimos su mesa, oramos en el oratorio del hermano
Carlos, donde se conserva una reliquia, pudimos acceder a los archivos,
tener en las manos el cáliz de la primera misa del hermano Carlos, que
celebró en el monasterio al día siguiente de su ordenación en Viviers… A
todos nos hizo mucho bien este contacto directo con una parte
importante de su vida, no como turistas, sino como nietos o bisnietos
que recobran las raíces de su antepasado, en este caso un hermano.
Elegimos
al nuevo equipo coordinador para estos dos años siguientes; Antonella,
Anne Marie ROUSSEL, de la fraternidad Iesus Caritas, francesa, y Josep
CALVET, de la Comunitat de Jesús. El tema para el próximo encuentro en
Castelfranco, Italia, en casa de las Discípulas del Evangelio, es:
“Carlos de FOUCAULD, el orante, el trabajador, ¿qué interpelación hoy?”.
Nos veremos de nuevo en abril de 2015.
Recibimos
el testimonio directo de una hermanita de la República Centroafricana,
cuyo nombre omito por seguridad, sobre estos meses de desastre en su
país, la invasión en la zona norte de grupos fundamentalistas, las
muertes y destrozos causados, la incertidumbre de un pueblo que sufre,
pero también cómo los cristianos han celebrado la Pascua reforzando sus
lazos, unidos en la fe en el Resucitado, con la expresión africana del
gozo, la danza, el sonar de campanas y el confiar en un Dios que es
Padre. Todos nos sentimos interpelados por ella y por su gente.