Oración de Tamanrasset

Oración escrita por el hermano Carlos el 15 de agosto de 1905 a su llegada a Tamanraset, (Argelia)                                                      
 
Madre de la Sagrada Familia de Nazaret,
me doy a ti.
Haz que sea tu digno hijo,
el digno hijo de San José,
el verdadero hermano pequeño de Jesús.
Pongo mi alma en tus manos.
Te doy todo lo que soy
para que hagas de mí
lo que le gusta más a Jesús.
Sostenme.
Solo quiero una cosa:
ser y hacer en todo momento
lo que le gusta más a Jesús.
Madre querida,
te doy mi vida y mi muerte.
Charles de Foucauld

San Francisco, el imán de Al-Azhar y Carlos de Foucauld, ejes de un texto que incorpora múltiples voces de la Iglesia, la Historia y la Cultura mundial

De Cicerón a Gandhi: todos los nombres de la encíclica papal 

( Jesús Bastante en Religión Digital)                                                       

San Francisco, el imán de Al-Azhar y Carlos de Foucauld, ejes de un texto que incorpora múltiples voces de la Iglesia, la Historia y la Cultura mundiales

La Eneida, de Virgilio, De oratore, de Marco Tulio Cicerón o Política, de Aristóteles, dialogan con Juan Pablo II, Pablo VI, Pío XI y Benedicto XVI, aunque el texto es profundamente franciscano (en ese doble sentido que ha acogido en este pontificado esta expresión)

'Fratelli Tutti' tiene muchas voces, como el mismo Papa asegura en su introducción. Pero hay dos que resuenan con luz propia: San Francisco de Asís, y el Gran Imán Ahmad Al-Tayeb. Un ejemplo de diálogo mundial que recorre las páginas de la tercera encíclica de Bergoglio, y que se traduce en las citas, y en los personajes que le han motivado, especialmente Carlos de Foucauld.

Y es que, en su texto, el Papa cita con frecuencia a un cineasta, Wim Wenders, con la misma facilidad que a Virgilio o Cicerón. Vinicius de Morais y su 'Samba de la bendición', también forman parte de la bibliografía papal, al mismo nivel que nuestro corresponsal, Hernán Reyes Alcaide. No es muy común -seguramente sea la primera vez- que un Pontífice utiliza el texto de una conversación con un cronista, en este caso de RD. En concreto, en la página 90, citando 'Latinoamérica, Conversaciones con Hernán Reyes Alcaide' editado por Planeta en 2017.

El director de La Civilttà Cattolica, Antonio Spadaro, sj., es otro de los contemporáneos citados en 'Fratelli Tutti', que también recoge muchos de los históricos discursos que el propio Francisco ha ido elaborando a lo largo de estos siete años y medio de pontificado. 

La Eneida, de Virgilio, De oratore, de Marco Tulio Cicerón o Política, de Aristóteles, dialogan con Juan Pablo II, Pablo VI, Pío XI y Benedicto XVI, aunque el texto es profundamente franciscano (en ese doble sentido que ha acogido en este pontificado esta expresión). Otros autores básicos para la historia de la Iglesia, como San Ireneo de Lyon o Santo Tomás de Aquino, San Basilio, San Agustín o Pedro Crisólogo, también se dan cita en estas páginas, así como el Talmud y muchas cartas de distintas conferencias episcopales. No, no la española. 

Gabriel Marcel, Karl Rahner, Paul Ricoer, Georg Simmel, Jaime Hoyos, René Voillaume... son otros de los nombres de 'Fratellli Tutti', que el Papa concluye reivindicando a varios autores no católicos que le motivaron especialmente: Martin Luther King, Desmond Tutu o Mahatma Gandhi. Autores universales para un texto universal. 

Carlos de Foucauld, el modelo de evangelización que el papa Francisco alaba en ‘Fratelli Tutti’

Artículo de Mateo González Alonso publicado en la revista digital Vida Nueva el día 4 de octubre de 2020                                                       

La nueva encíclica papal termina proponiendo el ejemplo del ‘morabito cristiano’ que se convirtió en el hermano universal


El papa Francisco, antes de ofrecer dos oraciones, cierra su nueva encíclica ‘Fratelli Tutti’ con una mención a algunos referentes que son una inspiración en su vivencia de la “fraternidad universal” que propone a través de las páginas del documento. Cita, necesariamente, a san Francisco de Asís y a otros no católicos como Martin Luther King, Desmond Tutu, Mahatma Gandhi… pero dedica una mención más prolija (núms. 286-287) a “otra persona de profunda fe, quien, desde su intensa experiencia de Dios, hizo un camino de transformación hasta sentirse hermano de todos. Se trata del beato Carlos de Foucauld”.

De Foucauld escribe Francisco que “fue orientando su sueño de una entrega total a Dios hacia una identificación con los últimos, abandonados en lo profundo del desierto africano”. En este sentido, el Papa resalta su manera de evangelizar –tan lejana al proselitismo clásico– era poniendo en práctica su “deseo de sentir a cualquier ser humano como un hermano”; como cuando “pedía a un amigo: ‘Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos’”. Y, concluye Francisco: “Quería ser, en definitiva, ‘el hermano universal’. Pero solo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos. Que Dios inspire ese sueño en cada uno de nosotros. Amén”.

Volver a la vida de Nazaret

El 1 de diciembre de 1916 unos forajidos atacaron la ermita en la que vivía en el desierto argelino el trapense Carlos de Faucauld. Tenía 58 años y en su vida había pasado etapas como la de militar –era vizconde de cuna– o geógrafo en Marruecos. Una peregrinación a Tierra Santa y otras experiencias en Francia –especialmente gracias a un sacerdote ejemplar– y el Itinerario Otomano le llevaron a una Trapa en la actual Turquía donde compondría su oración del abandono –“Padre, me pongo en tus manos…”–. Tras ordenarse sacerdote en 1901 se establece en el Sahara argelino donde combatirá la esclavitud de los bereberes y tuaregs…

En los 15 años que pasó en el desierto como ermitaño en Béni Abbès, en Hoggar y en Tamanraset estudió la lengua y la cultura tuareg y vivió su ministerio desde la vivencia de su vida consagrada, marcada por la experiencia de haber vivido 3 años en Nazaret donde fue jardinero en un monasterio de clarisas en el que reparó una caballa. En el desierto fraguó una idea de fraternidad que practicó con el ejemplo como único modo de evangelización o creó el ‘rosario del amor’ para cristianos y musulmanes.


¿Cuántas conversiones?

Siempre cuentan que en 15 años en Argelia, Carlos de Faucauld no convirtió ni a uno solo de los tuareg a los que tanto defendió y tanto quiso –y eso que hay quien cree que el pobre trapense fue hasta su último día un infiltrado de la colonización francesa–. Sin embargo está su propia conversión, su encuentro con el Dios vivo a través de la vuelta a Belén, a Nazaret y vivir la hospitalidad y siendo alabanza a Dios con su vida ante la humanidad a través de la pobreza y el amor al prójimo.

Sin embargo, quienes hoy beben de sus espiritualidad se cuentan por millares. “Carlos de Foucauld ha influido de modo notable en la espiritualidad del siglo XX, y sigue siendo, en este principio del tercer milenio, una referencia fecunda, una invitación a un estilo de vida radicalmente evangélico, y esto más allá incluso de quienes pertenecen a las diferentes agrupaciones que forman su numerosa y diversificada familia espiritual”, destacó el cardenal José Saraiva Martins en su beatificación.

Carlos de Foucauld, uno de los inspiradores de la enciclica "Fratelli tutti"

El Papa menciona al hermano Carlos como una de las principales figuras inspiradoras de su enciclica.                                                           
Lo dice en los últimos dos números:
286. En este espacio de reflexión sobre la fraternidad universal, me sentí motivado especialmente por san Francisco de Asís, y también por otros hermanos que no son católicos: Martin Luther King, Desmond Tutu, el Mahatma Mohandas Gandhi y muchos más. Pero quiero terminar recordando a otra persona de profunda fe, quien, desde su intensa experiencia de Dios, hizo un camino de transformación hasta sentirse hermano de todos. Se trata del beato Carlos de Foucauld.
287. Él fue orientando su sueño de una entrega total a Dios hacia una identificación con los últimos, abandonados en lo profundo del desierto africano. En ese contexto expresaba sus deseos de sentir a cualquier ser humano como un hermano, y pedía a un amigo: «Ruegue a Dios para que yo sea realmente el hermano de todos». Quería ser, en definitiva, «el hermano universal». Pero sólo identificándose con los últimos llegó a ser hermano de todos. Que Dios inspire ese sueño en cada uno de nosotros. Amén.
Enlace al texto completo de "Fratelli tutti":
http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html