Testimonio de la Semana de Nazaret
Concón 2013 (Chile)
por Víctor Godoy
En estas líneas quisiera compartir con uds algo de lo vivido -y que cada día va tomando nuevos tintes- en nuestra Semana de Nazaret hecha en Concón.
Llegaron
6 jóvenes provenientes de las tres zonas de nuestro país: 2 de Caldera,
2 de Viña y 2 de Temuco. Sus nombres: Savka, Nicolás, Fernanda,
Sebastián, Eliette y Manuel. Nos habíamos -me había- hecho unas
expectativas enormes acerca de la participación de muchos jóvenes. Ese
fue uno de los motivos para trasladar la experiencia a la zona centro.
¡¡Dios nos dijo otra cosa!! ¡¡Y fue impresionante!!. Junto a estos
chiquillos, también hubo otros que estuvieron algunos días con nosotros:
Alejandra, Sebastián y Francisco.
Los
que acompañamos la experiencia de este año fuimos Donata (hermanita de
Jesús), Fernando (ex-seminarista de Valparaíso), Jorge (diácono –en
tránsito- Iesus caritas) y yo (sacerdote Iesus caritas). También
compartieron con nosotros algunos días Juan Barraza, Fernando
Tapia(sacerdotes) y Marco Marín (Fraternidad Laica). Es decir, habíamos
varios de la familia de Foucauld.
Y
no podemos dejar de mencionar a los dos que hicieron de nuestro Nazaret
una hermosa experiencia comestible: Rodrigo y su esposa Carolina -tío
Rodrigo y tía Caro-, que silenciosamente nos ayudaron y enseñaron desde
la cocina, las compras, el compartir y la familia.
En
lo que respecta a la experiencia en sí, les puedo contar que fue
distinta a la del año pasado. Al ser menos jóvenes, fue muy íntima y
profunda en el compartir (y de esto me doy cuenta cada día que pasa). Se
dio una vez más un ambiente fraterno y de mucho cariño -que se sigue
manteniendo gracias al whatsapp (hay que usar las nuevas
tecnologías...jejejeje). Y quisiera resaltar potentemente esto: el
cariño entre todos fue algo característico este año. Se iban destacando conceptos a medida que pasaban los días: encuentro, alegría, abrazo de la paz. Fue un tiempo de esa “caricia de Dios” proveniente desde el hermano.
El
resto de las actividades permitieron afiatar lo anterior: el trabajo
manual por fraternidades (en una ferretería y en una empresa de
mantención de maquinarias de construcción) y el desierto (realizado en
un “semi-bosque”). Además, la Semana se fue dirigiendo natural e inconscientemente
-en espacio-tiempo- hacia ese lugar importante para el hermano Carlos:
Jesús Eucaristía. De este modo, la capilla se volvió en nuestro lugar de
encuentro, de compartir, de oración, del “abrazo de la paz”.
Si
pudiera dar mi impresión sobre lo vivido, partiría diciendo que con el
paso de las semanas voy recogiendo lo sucedido. El paso de Dios fue
potente. Ahora soy más consciente de esto pues, al mantener el contacto,
veo en ellos y en los que participamos lo que significó este nuevo
Nazaret y cómo nos marcó. Sé que seguirán apareciendo otros aspectos,
por eso afirmo que la experiencia se me vuelve inabarcable. Lo que sí
digo con plena certeza es que ÉL se las arregló para que la Semana de
Nazaret se desarrollara en el modo como se dio. Lo que nosotros pusimos
fueron nuestros 5 panes y 2 pescados. ÉL puso el resto, incluso en
aquéllos momentos en donde nuestra desorganización se notó, o cuando el
cansancio era un poco más evidente. Fue ÉL quien estuvo y que nos
permitió sentirnos herman@s.
Por
todo lo dicho, las fuerzas, ganas y deseos ya están puestos en el 2014,
cuando realicemos la “III Semana de Nazaret para jóvenes”, ahora en
Temuco. Los dos hermanos que vinieron de allá, ya se fueron motivados y
con la interesante tarea de comenzar a organizar esta experiencia que,
verdaderamente, va marcando la vida de todos los que estamos durante una
semana en el Nazaret.