La Madera en Parapara: Un Camino a Nazaret (Venezuela)

Crónica de la Semana de Nazaret

realizada en la finca La Madera

en el pueblo de Parapara en el Estado Guárico

del 15 al 18 de Diciembre del 2013


Por: Bryan (Participante)

¿Qué será lo que pasará? ¿A qué habré venido yo aquí? ¿Cómo resultará esto y que resultará de aquí? Con estas y otras interrogante más, un pequeño grupo de personas nos embarcamos en una experiencia de mucha significación tanto en lo personal como en lo colectivo. Las expectativas de quienes llegábamos comulgaban de una forma misteriosa con las expectativas de quienes nos esperaban y con la de quienes nos invitaron a participar.

Semana de Nazaret” Ese fue el nombre que habían escogido quienes organizaron esta semana de convivencia. Y es que, eso era exactamente lo que quiso ser y lo que realmente fue a mi parecer ese espacio. Las personas anfitrionas de esta semana son integrantes de la Familia Espiritual de Carlos de Foucauld en Venezuela (Fraternidad Secular Carlos de Foucauld y los Hermanitos del Evangelio). Nazaret es la experiencia medular de esta familia, y ella, sabiendo la potencia liberadora de esa experiencia la comparte con todas aquellas personas que deseen profundizar en el misterio que encierra dicha experiencia.

En el centro de aquello que se llama Nazaret, se encuentra lo que la fundamenta, la vida oculta de Jesús el pobre carpintero que nació y vivió pobre, que fue preso, torturado y asesinado por el solo hecho de asumir su verdadera personalidad, el ser el hijo de Dios y anunciar su mensaje de liberación y, puesta en práctica del reino. Carlos de Foucauld centró su vida en ese aspecto y de ella brotó una nueva espiritualidad, una nueva forma de seguir a Jesús en el seno de la Iglesia Católica pero, abierta a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Dios me ha hecho encontrar lo que estaba buscando: la imitación de lo que fue la vida de Nuestro Señor Jesús en el mismo Nazaret...” Carlos de Foucauld

De esta escuela de vida que representa Nazaret se alimentan día tras día muchos hombres y mujeres de la prenombrada Familia Espiritual de Carlos de Foucauld y con ellos y ellas, todas aquellas personas que se acercan a esta experiencia. La semana de Nazaret tiene su origen aquí en Venezuela en la localidad de Bojó estado Lara. Desde Hace 14 años los Hermanitos del Evangelio propician durante el mes de agosto especialmente este tipo de encuentros en el cual se alternan espacios de oración, reflexión bíblica, trabajo manual y espacios de silencio y oración personal.

De un encuentro previo a este, surgió la idea de vivir esta experiencia en otro lugar de Venezuela de manera tal que, las Semanas de Nazaret se experimentaran en otros espacios, aportando novedad y dinamismo en espacio y tiempo a esta forma de acercarse a Jesús en Nazaret. De esta forma con el apoyo del Hermano José, hermano del Evangelio, Alfredo, su esposa Omaira,  sus hijos e hijas (Quienes fueron maravillosamente la familia anfitriona ya que, la finca La Madera les pertenece) y Elena de la Fraternidad Secular se llevó acabo esta semana.

El resto de las personas que participamos, algunas pertenecen a la Fraternidad Secular, otras son amigos y amigas de la familia que nos acogió, y otras invitadas especiales a quienes la experiencia les fue completamente novedosa. Las experiencias de vidas de cada una de las personas que participamos eran muy variadas ya que había personas solteras, jóvenes, adultas mayores, madres y padres de familia y matrimonios que hacen camino en la fraternidad.

De igual manera los campos de acciones de cada una de ellas aportaron miradas distintas y de aproximaciones a la realidad de forma distintas ya que desde el campo de la inserción popular, la política, la educación, los derechos humanos, el cuidado del hogar, la vida estudiantil, el contacto con poblaciones indígenas, la salud, el contacto con los trabajadores y las trabajadoras y el trabajo en el campo dieron la oportunidad de enriquecer el diálogo y la mirada en conjunto de la realidad.

Si hubo un participante de especial mención ese es Patricio, hermanito del Evangelio, de origen francés, que para la fecha se encontraba en Venezuela visitando y compartiendo con sus hermanos y hermanas de la Familia de Carlos de Foucauld en Venezuela.

Patricio actualmente lleva 25 años viviendo en Cochabamba en Bolivia, ahí trabaja como vendedor de yogurt casero en el mercado, anteriormente había vivido 15 años en Irán. Su presencia en este encuentro fue de mucha alegría. Él se sintió muy feliz de haber vivido la experiencia de la Semana de Nazaret ya que, según nos contó tenía 14 años queriendo saber en qué consistía dicha semana.

Por todo esto y sin pretensión de totalizar la experiencia desde mi mirada en este escrito deseo contarles lo que fue esta semana de Nazaret para mí. Para ello compartiré un pequeño diario que tome para este fin, y me apoyaré en el registro fotográfico que hicieron Williams y Mayela de Valencia. Espero le sepa ilustrar. 

DÍA 1 (Domingo 15: La Alegría del Encuentro) 

Una vez reunidos y reunidas en el espacio común, con un canto se inició la reunión a las 9 pm. Alfredo dio la bienvenida, se podía notar la alegría en su rostro. Luego Joseíto se presentó, nos contó que nació en Francia, tiene más de 37 años viviendo en Venezuela, trabajó con los indígenas Yekuana en el estado Bolívar, cuando llegó a Venezuela, posteriormente estuvo en Portuguesa.  Acompaña junto con otros hermanos del Evangelio procesos de organización campesina y de producción en Sanare, al mismo tiempo que hace camino espiritual con las personas que hacen vida en esa comunidad.

De este modo se fueron presentando cada uno y cada una de la fraternidad, amigos y amigas de ella y los hermanitos del Evangelio. Luego se dieron las instrucciones de lo que iba a ser la Semana de Nazaret. Los temas medulares de estos dos días de Nazaret girarán en torno al misterio de Nazaret, la familia, el trabajo manual y el desierto como experiencia de encuentro personal con Dios.

Como era de esperarse Alfredo, su hijo e hija y su esposa hicieron muy presente la memoria pascual de Jesús Silva hermanito del Evangelio quien entregó su vida al servicio de quien le necesitó y al acompañamiento paterno de hombres y mujeres que así lo requerían en compañía de Elena. Sin duda hoy día su hijo y sus nietos, porque eso es lo que eran para Jesús, rinden el mejor de los tributos que es el no postergarlo al olvido sino, tenerlo presente y demostrar con palabras y obras lo aprendido.

De igual forma se hizo presente de una manera muy significativa el hermano José Álvarez, hermanito del Evangelio, quien compartió por varios años en Venezuela y hoy día quienes lo conocieron lo evocan leyendo sus poemas.

Se dio el reparto de tareas y con un canto y la oración del abandono del hermano Carlos nos concluimos la jornada. La levantada sería a las 5:00 am algunas personas dormimos en carpas, otras en hamacas, otras en cama. 

 

DÍA 2 (Lunes 16: ¡Jesús, muéstranos al Padre!) 

Desde las 4:00 am ya se encontraban los Hermanos del Evangelio y el P. Didier preparándose para la jornada del día, poco a poco el resto se incorporó del sueño profundo, se alistaron, la comisión del desayuno empezó a preparar el mismo. De este día puedo resaltar entre tantas cosas el hecho de que, Patricio realizo un inducción práctica y teórica de cómo realizar arepas, con gran facilidad y rápidamente aprendió las lecciones y preparó unas arepas (40 aproximadamente). Debo decir que esas arepas sabían a gloria.

Mientras esto ocurría se podía ver al hermano José sentado frente al firmamento en estado de recogimiento, seguramente preparando la jornada, orando o que se yo, lo cierto es que su estado invitaba a ir preparando el terreno a lo que sería la jornada.

Comenzamos la oración a eso de las 7 de la mañana. Comenzamos con un canto, luego con la invocación al Espíritu Santo, rezamos algunos de los salmos, haciendo énfasis de las frases que más nos resonó a cada uno y a cada una. Elena leyó un pasaje del Evangelio, Jn 14, 1-20. Posteriormente el hermano José compartió una reflexión en torno al pasaje del Evangelio, algunas otras personas también compartieron las suyas. Las ideas centrales de la reflexión estaban orientadas a identificar a Dios como todo aquello que Él quiso revelarnos en Jesús. De esta forma advertíamos lo que sería la tarde del día de hoy: Jesús que vivió en Nazaret versus forma de comunicarse con su Padre y referirse a Él.

Inmediatamente pasamos al desayuno, las personas responsables hicieron unas arepas con la ayuda del experto en arepas Patricio, acompañadas de vegetales cocidos, queso, café y un rico jugo de frutas estilo coctel. En un ambiente de fraterno compartir se realizó la sobremesa. Una vez recogida la mesa cada grupo se dirigió a realizar sus actividades manuales, las cuales consistieron en la preparación del almuerzo, la pesca de cachamas, haciéndole asistencia a la siembra de limones, otros nos dedicamos a sacrificar un becerro que estaba herido y por tal motivo hubo que sacrificarlo. Otras personas se dedicaron a la lectura orante, y al registro de la experiencia.

Luego del trabajo, naturalmente compartimos el almuerzo. Era como estar en casa. 


En la tarde Elena nos presentó de forma panorámica el modo de orar de Jesús con énfasis en las bendiciones constantes a Dios que Jesús solía proferir,  así como la manera familiar, sencilla y profunda de relacionarse con él. Para esto nos paseamos al menos por once pasajes del Evangelio que dan fe de esta forma humana de relación que el siendo hombre tenía con su Dios. Otro aspecto de Jesús compartido por Elena fue el contexto de vida cotidiana en el cual Jesús desarrolló su vida tanto privada, pública y de oración. Para esto se apoyó de una manera muy fresca en la aproximación histórica que José Antonio Pagola nos ofrece en su libro "Jesús, Una Aproximación Histórica". En este momento de reflexión fue significativa la reflexión posterior a la lectura de Jn 1, 1-13 en la cual se profundizó en la cuestión de que Dios era Jesús, es decir todo lo que Jesús dijo, hizo y testimonió eso es exactamente lo que Dios es ya que, nos muestra al padre y el Padre se revela en él.

Luego hubo un espacio de oración personal en el que dos interrogantes orientaron este espacio individual. La primera era preguntarnos que era orar para cada uno y cada una de nosotras y como lo hacíamos. La segunda era identificar una de las oraciones de Jesús que más nos tocara y compartirla, finalmente componer una oración, acción de gracias o algo por el estilo para luego ser compartido en la plenaria. Luego de esto compartimos en plenaria el resultado y lo experimentado en el momento de oración personal en el marco de una celebración de la palabra. Finalmente compartimos la cena, realizamos una evaluación del día y nos fuimos a descansar. 

DÍA 3 (Martes 17: Familia) 

Muy temprano a las 6:20 am comenzamos el día con la oración en común en la cual nos introdujimos en el tema a ser trabajo durante el día, el tema de la familia. Dicho tema fue introducido y acompañado por Rebeca integrante de la Fraternidad Secular de Barquisimeto.  Este tema produjo un intercambio de pareceres muy interesante ya que el grupo al ser heterogéneo  cada cual dio su punto de vista como un aporte distinto y claro. La idea que quedó abierta durante la mañana fue la de la importancia de reconocer el manto de valores que encontramos en las familias más allá de su composición. 

 

Luego cada quien se fue a realizar los trabajos manuales, unas se fueron a seguir atendiendo a los limones, otros a cocinar, otros a hacer el aseo de la casa y otros a las conversaciones informales y de sobremesa que resultan fuertemente formativas y espacios necesarios para el reconocimiento del otro y de la otra como compañeros y compañeras de camino.

Luego nos reunimos para el almuerzo realizado con mucho cariño por las compañeras dedicadas a eso; el almuerzo consistió en una rica sopa de la carne de la mauta sacrificada el lunes día 16. Luego mientras unos se tomaban un merecido descanso, otros aprovechamos y nos fuimos al río en donde se dio la oportunidad de compartir, y darse a conocer un poco mejor y conocer al resto quienes no se conocían. 


En la tarde se retomó el tema del día sobre la familia. Rebeca compartió algunas de sus reflexiones, luego en base a ellas se estableció un diálogo muy respetuoso y fraterno en el cual se ratificó la intuición de la mañana, sobre que lo fundamental son las actitudes de amor, respeto y reconocimiento de las personas en el centro de la familia.

Posterior a este diálogo cada participante dedicó un espacio personal a pensar sobre si había o no algunas incoherencias en sus vidas y en el seguimiento de Jesús, así como a identificar que aspecto de su vida debe mejorar para llegar a vivir Nazaret.

Y a eso de las 6:30 aproximadamente de la tarde, nos reunimos entorno a la mesa y el pesebre para realizar la celebración comunitaria de la eucaristía, la cual estuvo animada por Didier; en ella con las palabras de Juan recordamos la escena en la cual Jesús desde la cruz se dirige a su madre y al discípulo amado y a ambos les invita a cuidarse y a quererse mutuamente como madre e hijo, como familia, de igual forma nos adentramos al misterio del amor con las palabras de Pablo a los Corintios sobre el amor como principio y fundamento de toda acción de un cristiano y una cristiana.

En este marco cada persona compartió sus respuestas a las preguntas meditadas en espacios personales como lo había sugerido Rebeca en la tarde sobre las posibles incoherencias personales. Este espacio fue muy rico, algunas personas se conmovieron, otras manifestamos algunas fallas en la amistad, en fin expusimos lo que nos convierte en seres humanos sintientes.

Luego cada quien en el momento del ofertorio ofrendamos símbolos que manifestaban según nuestras percepciones, algún aspecto de la vivencias de esta semana de Nazaret. Luego pasamos a la oración eucarística en donde el pan hecho por Williams y el vino nos unió como hermanos y hermanas en la fe que buscamos en compañía de Jesús a Dios.


Luego de la cena, comenzamos el momento del Desierto. Bajo la luna y el cielo estrellado en compañía de Didier y caminando por las colinitas en donde está la siembra de limones, nos introdujo una vez más en uno de los aspectos de la vida del Pueblo de Dios, de Jesús y la de Carlos de Foucauld; el Desierto. Caminando colectivamente recordamos algunas de las dificultades que el Pueblo Judío experimentó durante el éxodo. Desde esa experiencia se iluminó un poco lo que debería representar en nosotros la experiencia del desierto (Búsqueda de Dios en medio de nuestras dificultades) el cual se debió cumplir en silencio. 

DÍA 4 (Miércoles 18: Del Desierto a la vida corriente) 

De mañana nuevamente nos reunimos para la oración matutina y dar continuidad al Desierto; cantando la canción el Pueblo de Dios, recorrimos la memoria del pueblo de Israel  por el desierto a través del rezo de los salmos, luego una vez más y con el sol y los gritos de los araguatos de fondo Didier fue paseando por cada uno de los episodios por los cuales atravesó el Pueblo de Israel; luego nos adentramos en la experiencia desértica de Jesús, en ella encontramos la necesidad del Desierto como espacio de encuentro y de revisión de vida, así como de preparación para los proyectos y planes a los cuales cada quien nos sentimos llamados y llamadas a realizar.

 

Con el sol en pleno esplendor cada persona dedicó un tiempo personal al Desierto. Almorzamos unas ricas hallacas, ensalada, y otros acompañantes más para luego prepararnos para el retorno. 

Regreso a nuestras realidades. 

No nos podíamos ir sin antes realizar una pequeña evaluación de la experiencia. Lo primero que me pareció que se resaltó y era coincidente fue el hecho de que quienes participamos en la experiencia sentíamos una necesidad de encuentro, oración, silencio y compartir, esta necesidad estaba concientizada por algunos y algunas, otras personas la descubrieron ya estando en el lugar, pero el hecho de que existiese esa necesidad hizo que entráramos en una especie de armonía colectiva.

Otro hecho fue el que, siendo esta la primera vez que la Semana de Nazaret se realizaba en otro espacio, tiempo y ambiente distinto al habitual que era en Bojo, con el plus de que la mayoría de quienes estuvimos desconocíamos las semanas precedentes, hizo de esta experiencia algo novedoso y me parece que arrojando resultados cualitativos positivos. Finalmente intuyo que esta Semana de Nazaret dejó una huella importante en el Espíritu de quienes estuvimos y que esa huella dará frutos abundantes en senderos no conocidos.

 

Celebración de la memoria del Hno. Carlos en Siria


Buenos días queridos hermanos y hermanas:


Quiero compartir con ustedes cómo la fraternidad laica del hermano Carlos , las hermanitas de Jesús y los hermanitos de Jesús en Siria viven la memoria del hermano Carlos.

A pesar de todos los derr...amamientos de sangre y dolor en nuestro país, todavía mantenemos la esperanza y la fe; nos esforzamos en seguir el camino del hermano Carlos, con el apoyo de sus oraciones y la misericordia de Dios.

Quiero dar mi saludo fraternal a todos ustedes, pidiendo a Dios que nos dé, con la intercesión del hermano Carlos, la gracia para descubrir el verdadera rostro de Jesús, nuestro amigo, y conseguir la paz en nuestro Oriente herido, especialmente en Egipto، Irak, Siria y Líbano.

Unidos a través de oraciones

+ Su hermana, Maha Joseph Kardouh de la fraternidad secular del hermano Carlos-Siria.

Foto 

Texto original en inglés:

 Good morning dear brothers and sisters,

I want to share with you how the lay fraternity of Brother Charles with the little sister of Jesus and the little brothers of Jesus in Syria live the memory of brother Charles.


Although of all the bloodshed and pain in our country, we still keep hope and faith, we're fighting to keep going on the same road of Brother Charles, with the support of your prayers and God's mercy.

I want to give my fraternal greetings to all of you, asking God with the intersection of brother Charles de Foucauld to give us the grace to discover the real face of kind and friend Jesus, and peace in our wounded East specially in Syria, Egypt، Iraq and Lebanon...

United through Prayers+

your sister,
Maha Joseph Kardouh
The Lay Fraternity of Brother Charles - Syria