En el mes de Marzo se celebró la “Reunión Anual de los 6 Consejos”: Hermanos de Jesús, Hermanitas de Jesús, Hermanitas del Evangelio, Hermanitas de
Nazaret, Hermanitas del Sagrado Corazón y Hermanos del Evangelio.
Han
sido tres días intensos en la casa de los Hermanos del Evangelio en Bruselas, en los que
se han intercambiado experiencias fundamentales y profundas, que habitan a todos/as, como familia. Después de un "tour de table",
del que salió una lluvia de ideas, se retuvo como importante
para el intercambio una experiencia que traspasa a todos/as
y se ha nombrado con la palabra francesa “tournant”, que en
español diríamos giro, vuelco o cambio radical. En este tiempo
axial o de cambio de época, alguno de los participantes dijo que “no
volveremos a ser nunca los/as que fuimos” (como se puede decir de
las familias, de los grupos etc., pues la historia sigue su curso).
Hoy, con los flujos migratorios, la cantidad de encrucijadas
diferentes en que nos encontramos todos/as, al nivel que sea:
sociológico, racial, intercultural, religioso, eclesial, los avances
tecnológicos en las telecomunicaciones etc., el ser humano es
distinto al de antes, y una congregación no es la misma hoy,
que cuando la pensaron sus fundadores.
A
los mayores se impone una deconstrucción dolorosa en principio,
pero liberadora a la larga. Es como cuando uno quiere nadar: de
nada sirve querer hacerlo vestido; desnudo se hace mejor. Tenerse que
desnudar cuesta, pero sin ropa se nada mejor. “Deconstruir” (no
digo derribar) es un primer momento, algo sabio, bien pensado, para
construir después, lógicamente.
Para
los más jóvenes la experiencia es otra cosa, porque vienen ya
fraguados desde el cambio, con nuevas formas, a veces demasiado
“formateados” y habrá que ayudarles para que la entrada
con nosotros no sea uno más de los muchos cambios, sino el encuentro
con Dios, que para unos reviste un “cambio radical, absoluto,
repentino, pero para otros supone una entrada en un Horizonte Otro,
en el que se van dando cambios, no banales, graduales, siempre en la
misma dirección.
A
nosotros nos corresponde dejar formas viejas de presentar la “Buena
Nueva” (si no, no sería nueva) y de presentarnos, capaces de
enganchar con el mundo de la imaginación, la sensibilidad, con
menos conceptualizaciones, haciendo que esta renovación no sea
un disfraz oportunista, que eso se nota. ¡Nada de disfrazarnos de actuales!
No
tenemos recetas. Acompañarnos en este cambio ha sido una de las
experiencias vividas juntos y crecer juntos/as en la confianza de
que nuestros/as jóvenes están dando los pasos, para
actualizar al carisma del Hno. Carlos, según la impronta de
cada una de nuestras congregaciones y no nos tenemos que asustar de
que haya maneras que no nos gusten.
Otro
de los puntos abordados ha sido el de ir preparando el centenario de
la muerte del Hno. Carlos. La idea no es de hacer algo triunfalista,
sino de presentar a Carlos de Foucauld de una manera comprensible
para el mundo de hoy.
Hemos tenido un ambiente de confianza, de distensión, de oración,
de risa, cuando hacía falta, y hemos quedado en vernos el año que
viene por las mismas fechas en Roma.