Cien años de fecundidad (Roma)

Para vivir en intimidad con Jesús, Carlos no necesitó una distancia con los otros, pues adoración y proximidad están ligadas.

El 10 y 11 de Septiembre se celebró en Roma un coloquio en el cuadro del Centenario de la muerte del hermano Carlos de Foucauld, el "fundador sin discípulos" que trajo una nueva espiritualidad a la Iglesia cuyo mensaje central es la "adoración en espíritu y en verdad", en torno a la Eucaristía, una adoración que es el centro de vida para comprender que Nazaret es el lugar de los humanos para entender la humanidad, desde la capacidad de estar a solas con Dios en un diálogo continuo con el Amado.

La muerte del Hermanito Carlos de Foucauld en la arena del desierto nos muestra el proceso natural de la semilla, que primero debe morir antes de germinar en el silencio, luego se convertirá en árbol y a su debido momento producirá los frutos.

Entre los numerosos asistentes estuvo el P. Bernard Ardura, postulador de la causa de canonización del beato Carlos de Foucauld, "hermano universal".

El historiador Maurilio Guasco presentó el contexto histórico de la vida del hermano Carlos. 
El teólogo milanés Pierangelo Sequeri afirmó que la base, el fundamento de la Iglesia, son la adoración y la proximidad, lo que el hermano Carlos llamaba “Nazaret”. Para él adorar en Espíritu y en Verdad significa “tener una historia” con Jesús, con sus altos y bajos. Para vivir esta relación de intimidad con Jesús, Carlos no necesitó poner distancia con los otros u olvidarlos, al contrario, pues la adoración está ligada a la proximidad y se convierte así, gracias a la dinámica de la Encarnación, en adoración de Dios en la carne humana.

La hermanita Antonella Fraccaro habló de la fecundidad de Carlos de Foucauld como una vida entregada.

También hubo una mesa redonda preguntándose cómo se vive hoy la espiritualidad del hermano Carlos en la Iglesia italiana.

El coloquio se clausuró con una concelebración solemne presidida por el Cardenal Francisco Coccopalmerio