Finaliza el año común de los Hermanos de Jesús y del Evangelio




Los hermanos del Año Común dejaron Spello (Italia) y cada uno volvió a su fraternidad… 


Los últimos días en Spello fueron muy repletos… Primeramente los hermanos, con la presencia de Hervé, se sentaron para evaluar personalmente, en fraternidad y juntos, estos nueve meses de vida conjunta… Parece que todos han sido muy positivos y entusiastas.

A continuación, el domingo 30 de noviembre, los hermanos después de misa parroquial, invitaron a los habitantes del pueblecito de Collepino y a los amigos a una comida festiva… y esto fue una buena ocasión para saludarles y agradecerles su acogida.

El 1º de diciembre, peregrinación de Spello a Asís, con una Eucaristía final en la pequeña iglesia románica de Santo Stefano y la celebración del “envío” por Hervé… 

Gracias a todos aquellos y aquellas que participaron en la buena marcha de este segundo Año Común. A cada uno: los 12 hermanos, Marc, Bruno y Andreas, los hermanos de Spello, los conferenciantes del exterior, la comisión preparatoria, las hermanitas de Tre Fontane y los hermanos de Turín… han sido pequeñas piedras que colocadas una al lado de otra formaron un mosaico lleno de color y de vida…

 Yves, hermano de la fraternidad de Spello, nos cuenta como ha sido la clausura del año común: 

“El comienzo de diciembre ha estado marcado especialmente por el final del año común. Después de 9 meses pasados entre Collepino y Beata Angela, era evidente que había que hacer algún gesto, para despedirse y agradecer a todo el mundo. El último domingo, todos los que quisieron fueron invitados a bajar al Beata Angela, para compartir un momento de convivialidad.

Al día siguiente, hemos ido con los hermanos del año común de peregrinación a Asís, hemos celebrado la Eucaristía de acción de gracias en la bella iglesia romana de Santo Stefano y, al final, cada uno de los hermanos del año común ha sido “enviado”.

Dos bonitos momentos que nos han reunido para compartir espontánea y fraternalmente. Después tuvieron lugar los preparativos y las partidas. La gente de Collepino se siente huérfana ahora y el pueblito parece vacío. Ya me han preguntado que cuando llegan los nuevos hermanos.”