Más de 15 personas han sido masacradas el miércoles 28 de mayodía anterior en
la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima, de los misioneros Combonianos. Naciones
Unidas (ONU) confirmó que al menos 17 personas fueron asesinadas y
otras 27 secuestradas en un ataque con granadas y armas ligeras la iglesia en Bangui, la capital de República Centroafricana, donde
9.000 desplazados internos habían encontrado refugio.
De esas víctimas de la violencia interreligiosa en República Centroafricana, 2.000 habían llegado apenas una semana antes, huyendo de ataques y enfrentamientos armados en barrios colindantes, mientras que el resto de desplazados se encontraba en la iglesia desde diciembre, cuando la violencia se agravó, señaló Efe.
De esas víctimas de la violencia interreligiosa en República Centroafricana, 2.000 habían llegado apenas una semana antes, huyendo de ataques y enfrentamientos armados en barrios colindantes, mientras que el resto de desplazados se encontraba en la iglesia desde diciembre, cuando la violencia se agravó, señaló Efe.
El Alto Comisionado de la
ONU para los Refugiados señaló que hasta ahora las iglesias,
monasterios y mezquitas habían sido lugares de acogida seguros para
decenas de miles de desplazados por la violencia. En Bangui, 32 de 43 recintos de desplazados son instituciones religiosas.
En
la última semana, la violencia armada y los abusos contra los civiles
se han agravado en República Centroafricana, tanto en su capital, como
en ciertas zonas del interior del país.
Lo
del miércoles 28 de mayo fue una
masacre programada.
El barrio llevaba ya muchos meses en un clima de tensión y violencia
que subió de tono el domingo, cuando tres jóvenes musulmanes que
se dirigían a un partido de fútbol de reconciliación entre
cristianos y musulmanes fueron asesinados en plena calle por varios
milicianos “anti-balaka” y sus cuerpos salvajemente mutilados. El
lunes y el martes hubo enfrentamientos armados entre los anti-balaka
y milicias musulmanas del barrio.
Da muchísima pena pensar que la República Centroafricana
sigue cayendo por el abismo desangrándose en una vorágine de muerte
y violencia que nadie parece capaz de detener.
Hay varios miembros de la familia de Foucauld allí, algunos medio oculto en lugar
seguro, reponiéndose de situaciones muy complicadas; otros, junto a la
gente en medio de la violencia de uno y otro lado.
Invitamos ante la realidad sangrante que hay en ese país y en el mundo a orar por la paz. El hermano Carlos de Foucauld era pionero entre la amistad de
musulmanes y cristianos, para él todo hombre era su hermano e intentaba
gritar con su vida, desde la bondad y la amistad, el evangelio.